Cada vez son más las okupaciones ilegales que se producen en nuestro país. Y a partir del estado de alarma por la COVID-19 estos casos se han incrementado más si cabe. Pues el confinamiento ha evitado que los propietarios puedan visitar y vigilar sus propiedades en venta o sus segundas residencias, sobre todo si estas se encuentran en una provincia distinta a la que reside el propietario.

De esta forma, los delincuentes están haciendo su agosto a raíz de la pandemia por coronavirus que estamos sufriendo. Y todas las precauciones que se tengan son pocas. Hay que recordar que, pasadas 72 horas desde la okupación ilegal en las que no se desaloja a los ocupantes, el proceso de recuperación de la vivienda será muy extenso y con un final muy incierto. En efecto, si no se produce un desalojo en estos primeros días, será muy difícil encontrar una solución rápida y eficaz, es decir, recuperar la vivienda en el mejor estado posible. Porque los okupas ilegales por lo general lo primero que hacen al acceder a una vivienda es expoliar todo lo que allí se encuentra. Los propietarios cuando la recuperen se encontrarán con destrozos de muchos miles de euros.

Herramientas contra la okupación

De esta forma, de un tiempo a esta parte, los propietarios que han decidido poner a la venta algún inmueble se han puesto manos a la obra para defender lo que es suyo. Una de las herramientas más recurridas contra la okupación es sin duda la alarma. Son muchas las empresas que ofertan alarmas que conectan con la policía y avisan de intrusos. Pero hay otras maneras de curarse en salud. Una de ellas tiene que ver con la tecnología. Hay apps que programan radios, música o luces a ciertas horas del día con el fin de disuadir al enemigo de lo ajeno o a los okupas ilegales. Así, al percibir luces o ruidos en una casa, aquellos que se disponen a realizar una okupación se lo piensan dos veces antes de entrar en la vivienda.

Son pocas las precauciones que se deben tener frente a la okupación ilegal en Barcelona y Madrid, pero también en pueblos y ciudades más pequeñas. Se trata de una acción ilegal que cada día tiene más adeptos, y es que la ley que ampara al propietario contra la okupación es demasiado laxa y en muchas ocasiones el proceso para desalojar a estos okupas ilegales se extiende en el tiempo hasta acabar con la paciencia de los propietarios, que ven con impotencia como su propiedad se va degradando poco a poco y va perdiendo su valor.

 

TÉCNICAS CONTRA LA OKUPACIÓN

Cada vez son más las okupaciones ilegales que se producen en nuestro país. Y a partir del estado de alarma por la COVID-19 estos casos se han incrementado más si cabe. Pues el confinamiento ha evitado que los propietarios puedan visitar y vigilar sus propiedades en venta o sus segundas residencias, sobre todo si estas se encuentran en una provincia distinta a la que reside el propietario.

De esta forma, los delincuentes están haciendo su agosto a raíz de la pandemia por coronavirus que estamos sufriendo. Y todas las precauciones que se tengan son pocas. Hay que recordar que, pasadas 72 horas desde la okupación ilegal en las que no se desaloja a los ocupantes, el proceso de recuperación de la vivienda será muy extenso y con un final muy incierto. En efecto, si no se produce un desalojo en estos primeros días, será muy difícil encontrar una solución rápida y eficaz, es decir, recuperar la vivienda en el mejor estado posible. Porque los okupas ilegales por lo general lo primero que hacen al acceder a una vivienda es expoliar todo lo que allí se encuentra. Los propietarios cuando la recuperen se encontrarán con destrozos de muchos miles de euros.

Herramientas contra la okupación

De esta forma, de un tiempo a esta parte, los propietarios que han decidido poner a la venta algún inmueble se han puesto manos a la obra para defender lo que es suyo. Una de las herramientas más recurridas contra la okupación es sin duda la alarma. Son muchas las empresas que ofertan alarmas que conectan con la policía y avisan de intrusos. Pero hay otras maneras de curarse en salud. Una de ellas tiene que ver con la tecnología. Hay apps que programan radios, música o luces a ciertas horas del día con el fin de disuadir al enemigo de lo ajeno o a los okupas ilegales. Así, al percibir luces o ruidos en una casa, aquellos que se disponen a realizar una okupación se lo piensan dos veces antes de entrar en la vivienda.

Son pocas las precauciones que se deben tener frente a la okupación ilegal en Barcelona y Madrid, pero también en pueblos y ciudades más pequeñas. Se trata de una acción ilegal que cada día tiene más adeptos, y es que la ley que ampara al propietario contra la okupación es demasiado laxa y en muchas ocasiones el proceso para desalojar a estos okupas ilegales se extiende en el tiempo hasta acabar con la paciencia de los propietarios, que ven con impotencia como su propiedad se va degradando poco a poco y va perdiendo su valor.

 

 

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