Los cuerpos de seguridad del estado han desalojado a los activistas de La Ingobernable por okupar la antigua sede de la UGT el pasado domingo 8 de mayo por la mañana. La policía tardó menos de 24 horas en desokupar del edificio a los usurpantes.

El sábado, unas 200 personas aproximadamente, la gran mayoría jóvenes, entraron al antiguo convento de Las Recogidas en Madrid, que fue sede de la UGT hasta 2017. Actualmente el edificio estaba esperando su transformación a un hotel con 41 habitaciones, después de que en febrero se firmará un convenio con UGT y con la aprobación del Ayuntamiento de Madrid.

El grito de la UGT no se hizo esperar mucho, 9 horas después de la okupación publicaban en las redes sociales y página web el mensaje “UGT exige el desalojo inmediato de su sede”. Además, añadieron que éste era “un edificio perteneciente en su totalidad al sindicato, y que ha sido pagado y costeado con el sacrificio de millones de personas trabajadoras a través de sus cuotas”.

Las personas que “okupaban” el edificio pertenecían a las plataformas activistas La Ingobernable o Extintion Rebellion y se encontraban aisladas de luz, agua y gas desde el sábado.

El objetivo principal de los activistas, tal y como indicaba una nota de prensa, era “denunciar y revertir la operación especulativa fomentada por el sindicato dueño del inmueble, Unión General de Trabajadores (UGT) y avalada por el Ayuntamiento de, el alcalde, José Luis Martínez Almeida”.

Todo ello a causa del trato que se firmó en febrero entre UGT y el Ayuntamiento de Madrid, que transformaba un edificio con protección patrimonial en un hotel.

El “negocio” de la UGT

La Unión General de Trabajadores, utilizó el edificio como sede principal hasta 2017, un año después y gracias a su excelente ubicación en el centro de Madrid, alquilaron el terreno por una cantidad que va entre los 400.000 y los 600.000 euros al año a una actividad hotelera.

El sindicato se defendió alegando que «tiene la potestad de decidir la gestión de su patrimonio como considere oportuno, con el fin de obtener el máximo rendimiento para poder destinarlo a la lucha, la mejora y la defensa de los derechos e intereses de la clase trabajadora de nuestro país», a quien, según ellos indican, «la organización destina todos sus recursos«.

Máximo apoyo a la ley antidesahucios

Lo curioso es que la Unión General de Trabajadores fue una de las asociaciones que más apoyó el decreto antidesahucios que sacó el gobierno y el pasado sábado sufrió las consecuencias de la okupación ilegal. No obstante, el sindicato ha destacado el porqué en su caso lo sucedido es muy grave, ya que ellos son “una organización sindical sin ánimo de lucro, y que dirige todos sus esfuerzos y recursos a defender los intereses de las personas trabajadoras».

En todo caso, la UGT ha conseguido lo que para una persona normal sin la ayuda de profesionales le resulta imposible, desokupar su edificio en menos de 24 horas.

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