Existe una diferencia entre tener un okupa y tener un inquilino que no paga la renta. Sin embargo, el límite es muy fino. Desde Desocupación Legal te contamos cuáles son las características que diferencian ambas situaciones y cómo se recomienda actuar. 

 

Principales diferencias

 

-Como bien conocemos, un okupa es una persona que decide invadir una propiedad privada para instalarse a vivir, sin ningún tipo de intención de pago de una renta mensual. El dueño de la propiedad que se encuentra ante esta situación, ni siquiera dispone de datos de ese individuo, por lo que debe acudir a la justicia nacional y aguardar su disposición. 

 

-Por otro lado, está el inquilino que no paga la renta. A diferencia del anterior, éste posee un contrato de alquiler donde se compromete al usufructo de una propiedad, con sus respectivos cuidados y un pago mensual acordado entre partes. Lo que ocurre es que al momento de firmar el contrato, el futuro inquilino posee una situación económica favorable que le permite alquilar ese piso. Pero puede suceder que pasado un tiempo, o bien pierde su trabajo, o como ha ocurrido durante la pandemia COVID-19 le han reducido el salario, o por cuestiones personales ya no le alcanza el dinero y de pronto deja de pagar el alquiler. Ante esta situación, el dueño tiene en su poder un contrato que incluye los datos de quien está haciendo uso de su propiedad y además el consentimiento de éste para pagar el coste de dicho uso. Si bien el intermediario para solucionar este problema también puede ser la justicia, las herramientas son otras.

 

¿Cómo actuar ante un inquilino que no paga la renta?

 

En este aspecto, como propietarios tenemos el derecho avalado por la ley de denunciar al inquilino tras el primer mes de impago. Sin embargo, es aconsejable que en primera instancia se le notifique de la situación “por las buenas”. Esto es, darle un aviso previo al inquilino que no paga la renta de manera formal. Las opciones son: un burofax enviado mediante el correo, que incluya un acuse de recibo y una certificación de contenido. Un telegrama que contenga las mismas características que la opción anterior. O bien, un aviso realizado por un Notario. Sea la modalidad que sea, la notificación debe detallar la cantidad impaga y el plazo que se le otorga para realizar el pago.

Una vez dado el primer paso, si el inquilino ignorase dicho aviso, se prosigue con la denuncia judicial por reclamación de impago, o mejor conocida como Desahucio por impago.

 

Recomendaciones importantes a considerar

Una vez iniciada la demanda, la justicia será la encargada de determinar las condiciones de la resolución. De todas maneras, se recomienda encarecidamente que el dueño de la propiedad se ponga en contacto inmediatamente con profesionales especialistas en el tema para comenzar y continuar con el desahucio, ya que un paso erróneo en esta instancia puede resultar muy costoso en todo sentido. Y lo mejor es estar asesorado para llevar adelante un proceso correcto que nos permita recuperar nuestro dinero y nuestra propiedad.

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