Todo tema relacionado con el Estado y la propiedad privada, se convierte en polémica. Es que, la disyuntiva de si poseer una propiedad es un derecho adquirido o una oportunidad de mercado genera cada vez más debates. En este apartado te explicamos por qué. 

Propiedad privada vs propiedad pública

Como mencionamos en el anterior apartado sobre el concepto de la propiedad privada, son los derechos adquiridos para poseer, comprar, vender, arrendar o dejar como herencia sus bienes. O bien, son los derechos de una persona o empresa para organizar, controlar y disponer de sus bienes sin intervención estatal.

Por otro lado, la propiedad pública es propiedad del Estado y está destinada al uso y servicio público. Y es el Estado mismo quien la administra y quien goza con el derecho de decidir sobre ésta.

O sea que, básicamente, la principal diferencia entre ambas es la participación del Estado

El rol que juega la política

Cuando hablamos sobre el Estado y la propiedad privada, resulta común pensar en la política. Es que desde el final de la época feudal y el devenir de las nuevas sociedades, los ciudadanos se han cuestionado si resulta justo que algunos tengan acceso a una propiedad y otros no. Por ello se han forjado dos orientaciones ideológicas al respecto:

Por un lado, los partidos políticos de izquierda, los cuales aseguran que el acceso a la vivienda es un derecho del que debe gozar (irremediablemente) cada ciudadano. De manera tal, que no contemplan que haya un sólo individuo sin vivienda sólo por el mero hecho de su imposibilidad económica. En ese caso, creen que es el Estado quien debe proveer un sitio donde vivir, aún si es a costa de otros

Por el otro lado se encuentra la derecha política, la cual asegura que, brindar una vivienda con fondos públicos recaudados de los ciudadanos trabajadores o bien con emisión monetaria, es una total injusticia, falta a la moral y manipulación del mercado. Ellos eligen creer en el ciudadano y en su capacidad de supervivencia.

La intervención del Estado

Por ello, el Estado y la propiedad privada inevitablemente van de la mano, porque el primero será el encargado de definir los límites del derecho a la propiedad y con ello, determinar las correspondientes consecuencias

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