El fenómeno de los okupas lleva ya tiempo desarrollándose en nuestro país y no ha parado de crecer. Cada día se producen nuevas situaciones en las que los okupas tienen un gran protagonismo.

Muchas entidades se han especializado en el movimiento desokupas con el que se pretende afrontar la problemática de los okupas en diferentes regiones de nuestro país.

 

Tendencias recientes de los okupas

Los okupas siguen siendo una preocupación importante para los usuarios. Sin embargo, en los últimos tiempos se han comprobado nuevas prácticas okupas que están suponiendo otra forma de afrontar este fenómeno.

Una de las tendencias que se ha apreciado viene marcada por la existencia de familias con hijos que son utilizadas para dificultar el proceso de desokupas. Estas familias vulnerables son utilizadas para desincentivar la desocupación. Hay que tener en cuenta que los desalojos según la ley deben realizarse en las 48 horas siguientes a la ocupación.

El procedimiento es muy sencillo debido a que los okupas siguen prefiriendo los pisos de entidades bancarias frente a otros tipos de viviendas. Sin embargo, el número de menores que se usan para estos movimientos okupas son mayores en la mayoría de las ciudades de España.

En muchos casos se trata de jóvenes extutelados los que se introducen en las viviendas. Esto hace que los movimientos desokupas sean muchos más lentos, ya que cuando hay menores en un piso ocupado los protocolos de actuación son diferentes.

Se trata de procedimientos en los que intervienen los servicios sociales y esto hace que resulte mucho más complejo y difícil realizar la desocupación. Ante la presencia de familias con niños pequeños o de menores en estos pisos se podrían superar los límites establecidos de 48 horas para el desalojo.

Una vez pasado este plazo mínimo los procedimientos de desalojo de las viviendas ocupadas pueden alargarse bastante en el tiempo y sería mucho más difícil conseguir liberar esas propiedades.

La forma de operar consistiría en ofrecer a estas familias con niños y con menores la posibilidad de tener una vivienda con un precio muy reducido, que se viene estableciendo en torno a los 2000 euros.

Además, estas familias suelen ser familias que van cambiando con frecuencia de residencia. De esta forma, en muchos casos los mafiosos llegarían a cobrar ciertas cantidades a estas familias para se queden en la vivienda por un tiempo limitado que posteriormente sería ofrecida a otra familia diferente.

Sin duda, el fenómeno de los okupas seguirá siendo un problema en muchas ciudades y las mafias encargadas de conseguir que siga avanzando van buscando cada vez nuevas formas de fomentar esta práctica y de poner las cosas más difíciles a los desokupas.

Las administraciones e instituciones siguen buscando soluciones a esta situación, pero las salidas siguen siendo pocas y lentas y la normativa no está muy adaptada a la realidad de estos movimientos.

Cada día son más las empresas desokupa que contribuyen a reducir los casos y a asegurar la recuperación de manera legal de las viviendas por parte de sus propietarios. No obstante, sigue quedando un largo camino por recorrer.

 

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